¿Madre o niña?


Llevaba algo creciendo adentro
desde antes de saberlo.
Un nudo tibio,
una promesa con forma de futuro,
una casa sin techo
pero con latido.

El cuerpo se me hinchaba
de silencios acumulados,
de preguntas sin puerta,
de la urgencia de irme
sin saber a dónde.
Vestía de blanco
como si pudiera engañar al miedo,
como si los hilos limpios
pudieran sostener la tormenta.

Caminaba —no hacia,
sino desde—
como quien rompe las orillas
para flotar
aunque no haya tierra cerca.
Y todo dolía.
Dolía lo que dejé,
dolía lo que no pude decir,
dolía no tener pañales ni abrigo
para eso que estaba por nacer
de mí.

Era una criatura extraña,
hecha de soledad,
de fuerza nueva,
de cuentas por pagar
y ventanas abiertas.
Un hijo sin nombre,
una libertad parida
con las manos vacías.

Y sin embargo —
aun así —
cada contracción
me recordaba
que estaba viva.
Que el miedo también empuja,
que parir es también perderse
y aún así
seguir sangrando por lo que se quiere.

No supe si era madre
o niña,
si me estaba yendo
o apenas llegando.
Solo supe
que era mía.
Y que dolía.
Pero que era mía.

- ☕

Comentarios