Promesas y Despedidas

Mis labios, que una vez pronunciaron promesas eternas,
ahora se aquietan como pájaros
que han encontrado su nido final.
Mis brazos, que abrazaron el universo
en un intento por retenerlo,
se despliegan suavemente,
como alas que han aprendido a dejarse llevar por el viento.

Es como si mi mente,
reconociera la belleza efímera
de lo que se desvanece en el crepúsculo,
es como si mi ser,
moldeado por los recuerdos y cicatrices,
reconociera la angustia
de desatar los nudos que alguna vez lo ataron.

Cada latido, una melodía dolorosa
que resuena en la vastedad del universo,
como el susurro del viento
entre las hojas marchitas,
recordándome que en el adiós
también se forja el camino
hacia una nueva aurora.

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