¿Cómo definir como amor lo que no arde?
¿Cómo susurrar "te amo" sin pasión en el pecho?
Es un juego sin normas, una canción sin melodía,
un baile sin ritmo, un cuadro sin colores.
Es un roce pasajero en la piel,
como el viento que apenas roza las hojas,
un abrazo sin firmeza, una mirada que se desvía.
El amor es llama, un abrazo que envuelve,
un murmullo que enciende el alma,
un anhelo ferviente que no se extingue,
una chispa que ilumina la penumbra.
Pero este amor a medias, este amor sin vida,
es una sombra que se difumina,
una ilusión que se desmorona,
una realidad que nunca fue.
Es un océano sin olas, un cielo sin estrellas,
un sendero sin rastros, una flama que no quema.
En la lejanía de un "te quiero" sin convicción,
en la frialdad de un beso sin calor,
en el hueco de un amor que no sabe ser,
amar a medias es un espejismo,
una promesa quebrada, un deseo sin luz.
Es un jardín sin flores, un amanecer sin sol,
un poema sin versos, una historia sin desenlace.
Es existir en un sueño sin sueños,
navegar en un barco sin destino,
buscar en la bruma sin hallar,
perderse en el tiempo sin recordar.
Amar a medias es vivir en la penumbra,
anhelar lo que nunca se tuvo,
es un eco que se desvanece,
un susurro perdido en la eternidad.
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