Quisiera ser valiente como un guerrero al alba,
pero soy solo una náufraga en el océano de tus ojos,
buscando refugio en la calma de tu sonrisa,
aunque el miedo me susurre que es solo una ilusión.
Quisiera tocarte como el viento a las hojas,
pero soy la tormenta que arranca raíces,
dejando tras de mí solo vacío y desorden,
porque temo que si me quedo, verás mi vulnerabilidad.
Quisiera acercarme como el río a la montaña,
pero soy el cauce que huye hacia la nada,
evitando rozar tus orillas de ternura,
por miedo a que descubras lo frágil de mis corrientes.
Quisiera construirte castillos de arena en la orilla,
pero soy la ola que los derrumba al nacer,
porque sé que si los dejo en pie demasiado tiempo,
verás que no sé mantener lo que tanto anhelo.
Quisiera ser la chispa que encienda tu fuego,
pero soy la lluvia que apaga la llama antes de arder,
por miedo a que si dejo que el calor me envuelva,
me consuma la incertidumbre de ser suficiente.
Quisiera abrirte mi pecho como un libro antiguo,
pero temo que al leer mis páginas desgastadas,
te des cuenta de que cada palabra que guardo
ha sido escrita por el miedo a ser rota una vez más.
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