Aquí donde arde lo que no dijimos


(Diálogo poético)

—Te juro que intenté olvidarte.
En la forma más cruel:
llenándome de otros nombres,
de cuerpos tibios,
de cafés fríos,
de domingos sin preguntas.
Pero nadie supo herirme como tú.
Y eso,
aunque no lo quieras,
te hace eterno.
Eterno como el temblor que viene
cuando alguien toca donde alguna vez tú fuiste.

—¿Y tú crees que a mí no me dueles?
No me hables de eternidad si no supiste quedarte.
No me hables de dolor si fuiste tú quien cerró la puerta
con las manos llenas de promesas no entregadas.
Yo también me vacié en abrazos que no sabían mi nombre,
yo también me reí sin ganas,
yo también deseé que alguien más tuviera tus ojos
y maldije cada uno de los míos por recordarlos.

—Nunca quise irme.
Pero no supe quedarme sin perderme.
Porque contigo era demasiado yo.
Y tú no tenías espacio para tanto.
Así que me escondí detrás de mis silencios,
esperando que los adivinaras,
como si amar fuera un acertijo
y no un grito desnudo.

—Nunca me importó que fueras demasiado.
Lo insoportable fue que no confiaras en que yo también sabía sostenerte.
¿Crees que no vi tus grietas?
Las memoricé una por una.
Las recorrí con los labios
como quien reza en una lengua que no entiende
pero igual le salva la vida.
Solo que tú no querías salvación,
querías irte con elegancia.
Y yo te dejé.
Porque fui cobarde.
O peor: porque fui digna.

—Qué jodida forma de amarnos:
a media voz,
a media cama,
a media vida.
Nos dolimos con cortes limpios
y eso es lo que más me pesa.
No fuimos escándalo.
No fuimos ruina.
Fuimos ausencia pulida.
Como si alguien hubiera limpiado la escena del crimen
y solo quedara el hueco en la alfombra.

—Todavía encuentro tus gestos en los míos.
Tu manera de cerrar los ojos al pensar.
Tu rabia muda.
Tu tristeza impecable.
Todavía hablas desde mi garganta
cuando digo “ya no me importa” y miento.
Porque claro que me importa.
Porque amar no se acaba.
Solo se aprende a callar.

—¿Y qué somos ahora?
¿Dos sobrevivientes con miedo a buscarse otra vez?
¿O dos cobardes que prefirieron perderse antes que tocar fondo juntos?
No lo sé.
Solo sé que no hay noche en la que no me pregunte
qué hubiera pasado si al menos uno de los dos
hubiera decidido quedarse…
incluso roto.
Incluso sin certeza.
Incluso a oscuras.

—Tal vez aún estamos ahí,
en esa habitación que no existió,
leyendo esto desde lejos
como quien encuentra en las palabras de otros
el amor que no supo sostener en las suyas.

- ☕

Comentarios